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Solo yo


Nadie puede validarme, solo yo. Reconocerme como alguien único, valioso y darme todo el amor que no supieron darme. Me ha costado varios lustros darme cuenta, no es fácil de aceptar, pero ahora lo sé.

Sobrevivir al maltrato físico y/o emocional no es fácil. La herida permanece instalada en tu cerebro y solo tú, desde el reconocimiento, y el valor que te debes, puedes bucear en el y curarla con mimo.

No hablo de olvido. Hablo de amor.


Todo lo que nos angustia suele habitar en el pasado.

Nos cuesta tanto soltar los agravios... El dolor que nos infringieron sigue ahí, aletargado en nuestra amígdala, esa parte del cerebro que retiene los recuerdos.

Y cuando nos sentimos solos, lo zarandeamos para que despierte y así regodearnos en el recuerdo amargo, mientras nos lamentamos y nos llenamos de porqués. Pobre de mi...


Cuánto nos cuesta soltar. El papel de víctima nos hace sentir que tenemos más que razones para sentirnos mal, y así entramos en el bucle infinito.

Que injustos fueron...que terrible lo que me hicieron... ¿Fue terrible? probablemente si.¿Fue necesarios? probablemente no. Pero sin todas esas cicatrices no habría sido capaz de convertirme en quien soy. No habría encontrado el sentido de mi relación con el mundo que me rodea y con lo que soy capaz de aportar a los demás.

Lo bueno y lo malo conforman mi vida. Con lo bueno me impulso, con lo malo aprendo y me hago gigante.


Cuando cambias los por qué por los para qué, todas las respuestas empiezan a encajar.

Soy consciente de en quién me he convertido y con cada arruga nueva me reconozco más. Ya soy capaz de ser yo, con plena consciencia, la que escoge qué ponerse, cómo alimentar su cuerpo y con qué alimentar su alma. Cada vez me rindo más rápido ante batallas que no merecen la pena.

Soy yo la que construye su entorno, la que busca y valida el tipo de personas de las que quiero rodearme, y la que elige sus amores.


Nunca, nunca, nunca, conseguirás que todos te quieran, y hasta encontrarás en tu camino personas que no te respeten. No podrás hacer nada por cambiar eso. Pero siempre, siempre, siempre, podrás escoger entre otorgarles en tu vida un espacio y un poder que no tienen, o condenarlos a tu olvido.

Repite conmigo como un mantra: "Nadie puede validarme. Solo yo."




Gracias por leerme. Y si lo que has leído crees que le puede aportar algo de valor a alguien, no te cortes y comparte.





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