Hola, soy tu menopausia

Sí, soy tu menopausia y he llegado para quedarme. Seré tu compañera de viaje

a partir de ahora, así que como vamos a convivir durante muuuuucho tiempo, creo que estaría bien que supieras lo que puedes esperar de mi.

Quizás ya empieces a notar que no duermes tan bien como antes, tú que eras un leño ahora necesitas dos melatoninas, 3 tazas de pasifloras, un vídeo de auto hipnosis y 3 avemarías para conseguir no despertarte 3 o 4 veces a lo largo de la noche. Puede que notes que te sube un calor por el pecho que te llega hasta el cuero cabelludo y te pones colorada como un pimiento morrón en cuestión de segundos, por si te habías hecho ilusiones, lo siento, no es fuego uterino, se llaman sofocos, y si, yo soy la responsable.

Tú que siempre has sabido mantener el tipo, y que cuando cometías algún exceso te bastaba ponerte 1 semanita a dieta para perder ese par de kilitos de más, ahora notas que cuanto menos comes, más engordas y no hay forma humana ni divina de bajar de la talla 42.

Has ido al médico y te ha dicho que tienes principio de artrosis, y que cuides esas articulaciones porque van perdiendo colágeno. Ah! y vuelve dentro de un año que miraremos como estás de osteoporosis. Te ha mandado hacer una analítica y te han subido las transaminasas, el colesterol y la tensión arterial. ¡Pero si yo siempre la he tenido baja! pues si, también sube. Y las cosas que caen no te las voy a enumerar porque esto no es un manifiesto a favor del suicidio ni mucho menos.

También te haré notar que tu piel no brilla como antes, que tienes el pelo más débil y quebradizo, la líbido de una ameba, el ánimo como una montaña rusa y las crisis existenciales cada vez duran más. La vida es maravillosa y 5 minutos después te quieres morir.

Pues bien, ya te he dicho al principio que he venido a quedarme para siempre, pero te prometo, que si te cuidas, si me cuidas, todo ira bien. Pensabas que nunca llegaría, que serias siempre joven (eso de envejecer les pasa sólo a los demás, como lo de morirse) Y aquí estoy. Te miras al espejo y de repente descubres que has entrado en otra etapa, se llama MADUREZ.

Hay una parte que es inevitable que es la de envejecer. Si, otra palabra tabú: EN-VE-JE-CER. Ahora la gente vive muchísimo y vemos ancianos/as inasequibles al desaliento hacer tai chi, yoga y footing, pero la realidad es que no estamos diseñados para durar tantos años, y nadie nos prepara para afrontar lo que puede ser el sentir que te vas haciendo mayor de manera inexorable. ¿Suena trágico? No lo es. Porque la otra opción es morirte.

Así que te voy a dar unas reglas de convivencia para que podamos llevarnos bien tu y yo:

  1. No me escondas, ni te sientas avergonzada. No tienes porque hacerlo. Tener la menopausia es un proceso NATURAL. Si, eres estás menopáusica, ¿Y? Acéptame.

  2. No permitas que nadie te menosprecie, ni te haga sentir un trasto viejo inservible porque no lo eres. Tú ya eres valiosa por ti misma, y nada tiene que ver con menstruar o no.

  3. Cuídate. Aliméntate bien, mima tu cuerpo más que nunca, haz ejercicio. Se consciente que madurar nos deja muchas cosas buenas, pero otras que debes cuidar con más esmero que antes. Ni metabolizas los ginc tonics a la misma velocidad, ni los esguinces se curan solos, ni puedes hacer traslados de muebles alegremente sin arriesgarte a un ataque de lumbago.

  4. Alimenta tu mente y tu corazón. Rodéate de buena gente, libérate de todo lo que te haga daño o ya no te sirva, ilusiónate con proyectos nuevos y disfruta los pequeños momentos porque de eso trata esto de vivir.

  5. Y por último, ríe, ríete mucho, porque el sentido del humor es lo único que nunca envejece.


Así que querida, empieza a disfrutar de la edad del ” nunca me había pasado” antes de entrar en la del “Estoy bien, si no fuera por…”


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